sábado, 8 de noviembre de 2008


Este niño dios duerme sobre un cráneo.
Dicen que lo encontraron en Tlalpan llorando y que por más que quisieron mandarlo a un templo con plata prefirió llegar donde unas monjas pobres.
El día que fui pasé por el mercado de Tacubaya a comparle un juguete. Dicen que le gustan mucho los carros. La vendedora me dijo que así como cumple, castiga y me contó que a su comadre de Tepito la dejó sin un trailer por incumplida. Yo pedí mucho y prometí poco.